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En el ámbito de la salud bucodental es frecuente que los pacientes nos pregunten por qué sangran sus encías, un signo que a menudo pasa desapercibido hasta que se vuelve persistente o molesto. En nuestro blog de Praxis Dental Toledo abordamos regularmente las patologías de la boca y cómo tratarlas: caries, gingivitis, periodontitis y, en el siguiente artículo, el sangrado de las encías. Lo primero que debemos deciros es que el sangrado de las encías es una de las afecciones más habituales relacionas con la salud bucodental . Aunque un ligero sangrado ocasional puede no parecer grave, lo cierto es que suele ser un indicio importante de que algo no anda bien en la boca y, por ende, merece la supervisión de un profesional. Las encías sangrantes puede ser muy molestas, pero también son un síntoma de inflamación o de enfermedad subyacente que puede comprometer la salud oral si no se atiende de forma temprana. A lo largo del siguiente post, vamos a explorar las causas más comunes del sangrado gingival, los tratamientos odontológicos disponibles, qué podemos hacer en casa para prevenirlo y cuándo es imprescindible acudir a una clínica dental.
El sangrado de encías —también llamado sangrado gingival— es un signo de irritación o inflamación de los tejidos blandos que rodean a los dientes. La mayoría de las causas están relacionadas con la presencia de bacterias y la respuesta del tejido gingival ante ellas, pero también hay factores sistémicos o de estilo de vida que pueden contribuir:
a) Acumulación de placa y gingivitis: el motivo más frecuente por el que sangran las encías es la acumulación de placa bacteriana en la línea de las encías. La placa es una película viscosa compuesta por bacterias que se adhiere a los dientes y tejidos blandos. Cuando no se elimina con una buena higiene; esta placa irrita las encías, produciendo inflamación, enrojecimiento y, finalmente, sangrado (una patología conocida como gingivitis). Afortunadamente, la gingivitis es reversible si se controla a tiempo mediante una limpieza dental profesional. Sin embargo, cuando se ignora este problema, puede progresar a formas más severas de enfermedad periodontal.
b) Periodontitis (piorrea): la gingivitis que no se trata suele evolucionar a periodontitis: una patología en la que la infección se extiende profundamente y afecta tanto al hueso como a los ligamentos que sostienen los dientes. Esto hace que el sangrado sea más frecuente. Además, la periodontitis también provoca halitosis (mal aliento), retracción de las encías, movilidad de los dientes o, incluso, la pérdida de los mismos.
c) Cepillado y herramientas inadecuadas: cepillarse los dientes con excesiva fuerza o usar un cepillo de cerdas duras puede dañar las encías y provocar sangrado debido a la irritación mecánica. Del mismo modo, una técnica de uso de hilo dental incorrecta puede hacer que las encías se lesionen al intentar limpiar entre los dientes.
d) Carencias nutricionales: una dieta baja en ciertas vitaminas (en especial, vitamina C y vitamina K) se ha asociado con una mayor propensión al sangrado de encías. La falta de vitamina C debilita los tejidos y la respuesta inmune. Por su parte, la carencia de vitamina K en el organismo perjudica la coagulación de la sangre.
e) Cambios hormonales: los cambios hormonales —por ejemplo, durante la pubertad, embarazo o menopausia— pueden aumentar la sensibilidad de las encías y predisponer al sangrado ( incluso con una higiene bucal adecuada). Durante el embarazo, entre el 40 y 75 % de las mujeres experimentan lo que se denomina gingivitis del embarazo.
f) Medicamentos y condiciones médicas: algunas medicaciones (como anticoagulantes, quimioterapia o ciertos antidepresivos) pueden hacer que las encías sangren con más facilidad. Además, enfermedades sistémicas como la diabetes, trastornos de la coagulación o enfermedades hematológicas (como leucemia) también pueden manifestarse con sangrado gingival.
g) Tabaquismo y otros factores del estilo de vida: fumar daña los tejidos gingivales y reduce la respuesta inmune, lo cual contribuye a la inflamación y sangrado. Asimismo, las dientas altas en carbohidratos y azúcares favorecen la formación de placa que irrita las encías.
El tratamiento adecuado para el sangrado de encías depende de su origen y de la gravedad de la inflamación:
1. Limpieza profesional y raspado y alisado radicular: en la mayoría de los casos de gingivitis o periodontitis temprana, el primer paso terapéutico es una limpieza dental profesional para eliminar la placa y el sarro acumulados. En casos más avanzados, el tratamiento consiste en el raspado y alisado radicular. Esta técnica consiste en limpiar de manera profunda las raíces de los dientes, de modo que se eliminan los depósitos bacterianos. Con el raspado y alisado radicular se busca que las encías se adhieran de nuevo.
2. Antibióticos y tratamientos locales: cuando la infección está activa, se suelen prescribir antibióticos sistémicos o locales (gel o enjuague con antimicrobianos) para reducir la carga bacteriana y la inflamación.
3. Cirugía periodontal: en casos de periodontitis avanzada, puede ser necesaria la cirugía periodontal para reducir las bolsas profundas alrededor de los dientes o regenerar los tejidos dañados mediante injertos. Estas intervenciones permiten eliminar zonas de infección que no se pueden abordar con limpiezas convencionales.
4. Ajustes protésicos u ortodónticos: las prótesis mal colocadas o los dientes mal alineados (malposición dental) también pueden irritar las encías. Un odontólogo puede ajustar aparatos, ortodoncia o prótesis para reducir ese trauma y mejorar la salud gingival.
5. Educación y plan de mantenimiento: además de los tratamientos clínicos, la educación sobre técnicas de higiene adecuadas y un plan de revisiones periódicas son esenciales para que el sangrado no vuelva a presentarse
Para el sangrado gingival leve o intermitente, existen varios hábitos en casa que pueden ayudar a calmar la inflamación y mejorar la salud de las encías:
a) Mejorar la higiene bucal diaria: cepillarse los dientes al menos dos veces al día con un cepillo de cerdas suaves y pasta con flúor. También es importante usar cepillos interdentales una vez por día para eliminar la placa bacteriana presente entre los dientes (cuando el cepillo común no es capaz de llegar a estas áreas). Importante: hay que sustituir el cepillo cada 3 o 4 meses o cuando las cerdas se desgasten.
b) Usar productos de limpieza adecuados: los enjuagues antimicrobianos o con clorhexidina pueden ayudar a reducir la inflamación y la placa bacteriana.
c) Enjuagues con agua salada o peróxido: un enjuague con agua tibia y sal puede calmar las encías inflamadas. Se debe mezclar media cucharadita de sal en un vaso de agua tibia y enjuagarse con la solución durante 30 segundos. Algunas personas usan enjuagues suaves con peróxido de hidrógeno diluido para ayudar a combatir la placa, siempre sin tragar la solución.
d) Alimentación saludable: incluir en la dieta alimentos ricos en vitamina C y K (frutas cítricas, pimientos, verduras de hoja verde), ya que fortalecen las encías y mejorar la coagulación de la sangre.
e) Evitar los factores que irritan las encías: reducir el consumo de tabaco y alcohol; así como evitar cepillarse aplicando demasiada presión sobre los dientes y encías.
Aunque algunas causas leves de sangrado pueden mejorar con las acciones en casa descritas, hay señales claras de que debes pedir una evaluación profesional:
a) Si el sangrado es frecuente o persistente: cuando las encías sangran durante el cepillado o el uso del hilo dental, esto suele ser un indicio de que la inflamación está fuera de control y, por lo tanto, se requiere la atención profesional.
b) Si el sangrado gingival persiste por más de 2 semanas: un sangrado prolongado que no mejora con higiene dental adecuada y buenos hábitos no debería ignorarse.
c) Cuando hay otros síntomas: síntomas como encías muy rojas o hinchadas, mal aliento persistente, dolor, supuración, movilidad dental o retracción de encías son signos de enfermedad periodontal avanzada.
d) Si existen factores de riesgo o condiciones de salud: pacientes con diabetes, embarazadas, uso de ciertos medicamentos o antecedentes de enfermedad periodontal necesitan controles más frecuentes para evitar mayores complicaciones.
El sangrado de encías es un síntoma común, pero importante que no debería pasarse por alto. Desde causas sencillas como una técnica de cepillado inadecuada hasta enfermedades más complejas como la periodontitis, entender por qué ocurre y cómo manejarlo puede marcar la diferencia entre una boca sana o problemas más serios en el futuro. La combinación de buena higiene oral, hábitos de vida saludables y visitas regulares a la clínica dental es la mejor estrategia para mantener las encías sin sangrado y la sonrisa sana. Si el sangrado persiste, empeora o se acompaña de otros síntomas, acudir a una clínica dental lo antes posible es la clave para recibir un diagnóstico adecuado y un tratamiento eficaz.
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